Cómo prevenir y actuar ante llamadas de extorsión: una guía desde la seguridad privada

Las llamadas de extorsión se han convertido en uno de los delitos más comunes en México. Estas llamadas buscan intimidar a las personas para obtener dinero mediante amenazas, engaños o presión psicológica. Aunque muchas de estas llamadas se realizan desde centros penitenciarios o mediante redes delictivas, la prevención y la correcta reacción pueden evitar que las víctimas caigan en el engaño.

En el ámbito de la seguridad privada, es fundamental que guardias, personal administrativo y residentes o empleados conozcan cómo operan estos delincuentes y qué hacer ante una situación de este tipo

¿Qué es una llamada de extorsión?

Una llamada de extorsión es un intento de fraude telefónico en el que una persona intenta obtener dinero o información confidencial mediante amenazas o engaños.

Generalmente, los delincuentes buscan generar miedo o urgencia para evitar que la víctima piense con claridad o verifique la información.

Entre los pretextos más comunes se encuentran:

  • Supuestos secuestros de familiares.
  • Amenazas por parte de grupos delictivos.
  • Falsos premios o sorteos.
  • Supuestos adeudos o problemas legales.
  • Llamadas donde dicen tener información personal o laboral de la víctima.

Señales comunes de una llamada de extorsión

Identificar las características de este tipo de llamadas puede ayudar a prevenir caer en el engaño. Algunas señales frecuentes son:

  • El interlocutor habla con tono agresivo o intimidante.
  • Solicitan depósitos inmediatos o transferencias.
  • Piden no colgar el teléfono ni comunicarse con otras personas.
  • Aseguran pertenecer a autoridades, grupos criminales o empresas conocidas.
  • Utilizan información básica obtenida de redes sociales o directorios para parecer creíbles.

¿Cómo deben actuar los guardias de seguridad?

El personal de seguridad privada juega un papel clave en la prevención de este delito dentro de empresas, oficinas, condominios y centros comerciales.

Algunas recomendaciones para el personal de seguridad son:

1. Mantener la calma

Si reciben una llamada de este tipo, lo más importante es no dejarse intimidar ni proporcionar información.

2. No compartir datos

Nunca se deben revelar datos personales, nombres de residentes, horarios, números telefónicos o información interna del servicio.

3. Colgar y reportar

Ante cualquier sospecha, se debe colgar inmediatamente y reportar el incidente al supervisor o administración.

4. Registrar el incidente

  • Anotar información como:
  • Número telefónico
  • Hora de la llamada
  • Mensaje o amenaza recibida

Esto puede ayudar a las autoridades o a la empresa de seguridad a dar seguimiento.

Recomendaciones para empresas y condominios

Las organizaciones también pueden tomar medidas para reducir el riesgo de este tipo de delitos:

  • Capacitar periódicamente al personal sobre prevención de extorsiones.
  • Evitar publicar información sensible en redes sociales o directorios visibles.
  • Establecer protocolos de comunicación interna para confirmar situaciones de emergencia.
  • Colocar avisos informativos para residentes o empleados sobre este tipo de fraude.

Qué hacer si alguien recibe una llamada de extorsión

Si una persona recibe una llamada de este tipo, se recomienda:

  1. Mantener la calma y no engancharse en la conversación.
  2. No realizar depósitos ni transferencias.
  3. Colgar inmediatamente.
  4. Intentar contactar al familiar o persona mencionada para confirmar su situación.
  5. Reportar el número a las autoridades correspondientes.

En México también se puede denunciar este delito de manera anónima al 089, línea nacional de denuncia.

La prevención es la mejor herramienta

Las llamadas de extorsión se basan principalmente en el miedo y la desinformación. Cuando las personas están informadas y cuentan con protocolos claros de actuación, es mucho más difícil que los delincuentes logren su objetivo.

Por ello, en el sector de seguridad privada, la capacitación constante y la difusión de información preventiva son herramientas fundamentales para proteger tanto a los colaboradores como a los usuarios de los servicios.